Sara Mandado1
Ibrahín Leonard2
Isis Amores Sánchez3
Carlos Domínguez4
Nery González5
Manuel Paniagua6
Santiago Quintero7
Bienvenido Grá8
1Lic. en Biología. Citóloga. Investigadora Auxiliar. Instituto de Gastroenterología (IGE) Habana, Cuba.
2Especialista de 1er Grado en Gastroenterología. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) Habana, Cuba.
3Lic. en Microbiología. Investigador Agregado. Dpto. de Genética Hospital Clínico Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras” Habana, Cuba.
4Profesor Auxiliar. Especialista de 2do grado en Anatomía Patológica. Jefe de Sección de Microscopía Electrónica. Hospital Clínico Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras” Habana, Cuba.
5Profesora titular. Especialista de 2do grado en Gastroenterología. Investigadora Auxiliar. Jefa de Departamento de Gastroenterología. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) Habana, Cuba.
6Profesor titular. Doctor en Ciencias Médicas. Investigador Auxiliar. Especialista de 2do grado en Gastroenterología. Sub-Director Docente. Instituto de Gastroenterología (IGE) Habana, Cuba.
7Profesor Titular. Especialista de 2do grado en Anatomía Patológica. Investigador Auxiliar. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) Habana, Cuba.
8Profesor titular. Especialista de 2do grado en Anatomía Patológica. Investigador Auxiliar. Sub-Director de Investigaciones. Instituto de Gastroenterología (IGE) Habana, Cuba.
Rev Panam Infectol 2004;6(3):26-33.
Recibido en 2/7/2004.
Aceptado para publicación en 14/9/2004.
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Resumen
Actualmente se reportan 216 tipos de Papillomavirus humano (PVH), pero sólo 100 tipos han sido totalmente secuenciados. Los PVH son capaces de infectar las células de la capa basal de cualquier epitelio, donde se replican y expresan en estrecha coordinación con el programa de diferenciación del mismo. Existe constancia del carácter oncogénico de los PVH en el epitelio colorrectal. En Cuba, el cáncer colorrectal ocupa el 5to. lugar entre las neoplasias malignas. En el presente trabajo se diagnosticó la infección por PVH mediante citología, histología, PCR y microscopía electrónica (ME) en el epitelio tumoral de 20 cánceres colorrectales. La histología correspondió a 19 adenocarcinomas y una infiltración de sigmoide de un carcinoma epidermoide de canal anal. La citología fue positiva de células neoplásicas en todos los casos, con coilocitosis en la infiltración sigmoidea, sin cambios citológicos que caracterizaran la infección por PVH en los adenocarcinomas al microscopio de luz. La técnica de PCR sólo se aplicó en 9 casos, de éstos, 4 fueron PCR positivos; 3 adenocarcinomas con localización en colon transverso, ángulo hepático y sigmoide, y en la infiltración sigmoidea. AL microscopio electrónico, las biopsias PCR positivas mostraron las partículas virales en el núcleo, citoplasma y mucus apical de los enterocitos malignos; las células tumorales del sigmoide mostraron imágenes similares a las reportadas en el carcinoma epidermoide de cuello uterino asociado a PVH y a las observadas por la primera autora de este trabajo en cánceres de esófago, aún no publicadas. Los resultados preliminares de esta investigación demuestran por primera vez en Cuba la existencia de infección por PVH en cánceres colorrectales.
Palabras clave: PVH, Infección, Cáncer colorrectal, PCR, Citología, Histología, Microscopio electrónico, Colonoscopia, Adenocarcinoma, Infiltración sigmoidea.
Abstract
Introduction: HPV is a heterogeneous group of naked viruses that belong to the Papovaviridae family. They are usually known as wart viruses and people mostly associate them to genital condyloma. At present, 216 types of HPV are recognized. They can infect basal layer epithelial cells, replicate and express themselves in close relation with the epithelial differentiation program. Epithelial cancer caused by sustained HPV infection is a process that, after a long period of time, becomes pre-malignant and is known as intraepithelial neoplasm in which infected cells undergo phenotypical changes. At the end, the latter changes become carcinoma in situ. HPVs are classified according to their oncogenicity as those of high and of low risk. An incidence of around 32% is reported in colon adenomas and 43% in colorectal adenocarcinomas. In Cuba, colon cancer occupies the 5th place among malignant neoplasms. The aim of this work was to diagnose HPVs from colorectal carcinoma. Materials and methods: Cytologic smears and tumoral epithelia of 20 colorectal carcinomas were studied by means of histology, cytology, polymerase chain reaction (PCR) and electron microscopy. The patients were from the Gastroenterology and Oncology Institutes of Havana. Results: The histology of the 20 cases under study was the following: 11 adenocarcinomas, 2 well-differentiated adenocarcinomas, 2 moderately differentiated adenocarcinomas, 3 poorly differentiated adenocarcinomas, 1 well differentiated papillar adenocarcinoma and a sigmoidal infiltration of an anal channel epidermoid carcinoma. Nineteen cytological tests were positive for malignant glandular cells. The sigmoid infiltration was positive for squamous cells, and coilocytes were observed. No morphological changes were found in the glandular cells infected by HPV in adenocarcinomas at optical microscope. PCR was applied in only 9 cases: 3 adenocarcinomas (1 in transverse colon, 1 in the hepatic angle, and 1 in the sigmoid) and The sigmoid infiltration were HPV-16 PCR+. At Electronic microscope the positive PCR adenocarcinomes, showed HPV particles in enterocyte nucleous, cytoplasmas and apical mucus. Electron microscope images of the sigmoid tumoral infiltration were similar to those reported on cervix epidermoid carcinoma associated to HPV and was HPV-16 by PCR and inmunohistochemical techniques. Conclusions: These preliminary results evidence that these colorectal cancer samples were infected by HPV.
Key words: HPV, Infection, Colorectal cancer, PCR, Cytology, Histology, Electronic microscope, Colonoscopy, Adenocarcinoma, Sigmoide infiltration.
Introducción
Los PVH son un grupo heterogéneo de virus pertenecientes a la familia Papovaviridae. Son partículas icosahédricas sin envoltura, con un diámetro aproximado de 55 nm, que contienen un genoma de ácido desoxiribonucleico (ADN) de doble cadena, circular, covalentemente cerrado, de 7,500 a 8,000 pares de bases. Vulgarmente, éstos son conocidos como los virus de las verrugas, y la mayor parte de la población, sólo los asocian a los condilomas genitales. Actualmente se reportan 216 tipos(1); aunque, según palabras textuales del Profesor Harald Zur Hausen, en la actualidad sólo hay 100 tipos completamente secuenciados. Estos solamente infectan las células epiteliales, según su localización anatómica son agrupados en mucosales y cutáneos y por su carácter oncogénico son clasificados en grupos de alto riesgo y de bajo riesgo.
La organización genómica del virus es similar en todos los tipos de PVH, está constituida por 3 regiones fundamentales: E (región temprana), LCR (gran región de control) y L (región tardía). La primera codifica todas las proteínas E que están involucradas en la persistencia del genoma viral, en la replicación del ADN y en la activación del ciclo lítico; además, participa en la transformación celular y regula los genes virales, por lo que se considera la región más importante en la patogénesis del cáncer invasivo. La región L codifica las proteínas estructurales de la cápside L 1 y L2. La región LCR se encuentra entre las regiones E y L, es la gran región de control, que no contiene secuencias codificadoras, pero posee promotores y amplificadores importantes en la regulación de la transcripción de los genes virales(1-5).
Los tipos detectados en vías digestivas han sido: 6, 9, 11, 13, 16, 18, 20, 24, 25, 30, 33, 51 al 54, 57, DL231, DL416, DL428 y DL436 (en esófago)(6-15). En China, se ha demostrado la presencia de PVH en tipos mucosales (6, 18, 51, 52 y 57) y en tipos cutáneos (9, 20, 24, 25, DL428 y DL436), habiéndose detectado además casos con doble infección 6 y 51, 6 y 57, 20 y 9 , 20 y DL231(10). Estudios más recientes en Sudáfrica reportaron la presencia de PVH-39 y una mayor incidencia del tipo 11 que del tipo 16 en un grupo de cánceres esofágicos. En colon han sido detectados los tipos 6, 11, 16, 18, 31 y 33(16-23). Se reporta en un promedio de 31,9% de los adenomas de colon y en el 43 % de los carcinomas colorrectales.
En Cuba, el cáncer de colon ocupa el 5to. lugar entre las neoplasias malignas más frecuentes en nuestra población(24). Sin embargo, en nuestro país ni en ningún país de América Latina se le ha prestado la atención requerida a los PVH en la especialidad de Gastroenterología.
El objetivo del presente trabajo fue diagnosticar la infección por PVH en cáncer colorrectal mediante técnicas de Reacción en cadena de la polimerasa (PCR), microscopía electrónica (ME) y observar si al microscopio de luz existían cambios morfológicos que caracterizaran la infección por PVH en las células de tipo glandular.
Materiales y métodos

Se estudiaron mediante histología, citología, PCR y ME 20 cánceres colorrectales de pacientes adultos, obtenidos por endoscopia digestiva inferior o en el acto quirúrgico en el Instituto de Gastroenterología (IGE) e Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) desde octubre-2001 a abril-2002. Además del examen físico a cada paciente, se realizó un interrogatorio para conocer si tenía o había padecido en algún momento de su vida de verrugas genitales o en otras regiones del cuerpo. Se tomaron todos los datos clínicos y los resultados de cada prueba y fueron colocados organizadamente en una sábana para facilitar el análisis de los resultados. Las muestras para PCR fueron conservadas a -20ºC hasta el momento de su procesamiento. Para la reacción de amplificación se empleó un juego de cebadores consenso, MYO9 y MY11 complementarios a una secuencia nucleotídica de 450 pb correspondientes a la región ORF L1, del genoma viral. Las condiciones de reacción y el programa de amplificación utilizados fueron los reportados por Ting y Manos 1990(25).

El tipaje del virus se realizó mediante un método RFLP (restriction, fragment lengthpolymorphism) donde se utilizaron tres enzimas de restricción (RsaI, DdeI y HincII).
Las muestras citológicas fueron fijadas en alcohol de 95º. El tejido fue fijado en formol neutro, procesado por la técnica habitual de inclusión en parafina. En los cortes histológicos de la infiltración sigmoidea y del tumor primario en canal anal se les aplicaron técnicas de inmunohistoquímica utilizando el anticuerpo monoclonal comercial anti-PVH subtipo 16, un anticuerpo policlonal (Anacrom Diagnósticos), el AcM IOR- HPV16 y se utilizó un control negativo, a los que luego se les aplicó un anticuerpo secundario biotinilado (DAKO) y el complejo ABC/HRP. Finalmente las secciones de tejido se incubaron con una mezcla fresca de una solución de 3,3’-diaminobencidina (DAB) en 1mL de buffer sustrato y se contrastó con Hematoxilina de Mayer. Los extendidos citológicos y cortes histológicos fueron coloreados con hematoxilina-eosina. Para ME las muestras fueron fijadas en glutaraldehído-osmio e incluidos en araldita. Sólo fue posible aplicar las técnicas de PCR a los primeros 9 casos y no fue posible tipar los PVH detectados en los adenocarcinomas por no disponibilidad de recursos.
Resultados
La edad de los pacientes estuvo comprendida entre 52 y 80 años, 8 mujeres y 12 hombres. No se realizaron estudios estadísticos por el reducido número de casos.
En los 20 casos estudiados la histología correspondió a 11 adenocarcinomas; 2 adenocarcinomas bien diferenciados, 2 adenocarcinomas moderadamente diferenciados, 3 adenocarcinomas poco diferenciados, 1 adenocarcinoma papilar bien diferenciado y una infiltración de sigmoide de un carcinoma epidermoide de canal anal (tabla 1). La citología fue positiva de células malignas de tipo glandular en 19 casos (figura 1) y en el caso de la infiltración de sigmoide fue positiva en células escamosas; con presencia de coilocitos. (figura 2). En los adenocarcinomas no encontramos cambios morfológicos en las células glandulares, al microscopio de luz, que diferenciaran a los adenocarcinomas PCR positivos (figura 3). La técnica de PCR sólo se pudo aplicar en 9 casos, de los cuales 4 fueron PCR positivos en 3 adenocarcinomas (1 en colon transverso, 1 en ángulo hepático y 1 en sigmoide) y en la infiltración de sigmoide (tabla 2). El PVH detectado por PCR en la infiltración sigmoidea fue de tipo 16. En los adenocarcinomas PCR+ observados al ME se confirmó la presencia de las partículas virales dentro del núcleo y el citoplasma, incluso en las zonas de interrupción de la membrana nuclear y en el mucus apical de los enterocitos tumorales (figura 4). Al microscopio electrónico el infiltrado tumoral del sigmoide, mostró imágenes similares a las reportadas en el carcinoma epidermoide de cuello uterino(26) y a las observadas por la primera autora de este trabajo en carcinomas esofágicos asociados a PVH. A aumentos de 6,000 se observaron algunas células coilocíticas. Los núcleos presentaban gran variedad de tamaño, algunos gigantes, con bordes muy irregulares, la cromatina en grumos densos adosados a la membrana nuclear, la cual aparecía con zonas de interrupción de la membrana nuclear, observándose en las zonas claras las partículas virales de aproximadamente 55nm, algunas sueltas, otras agrupadas con una organización geométrica, existía presencia exagerada de desmosomas, algunos con disposición atípica dentro del citoplasma (figura 5). También se observaron puentes de comunicación entre células vecinas y abundantes estructuras filamentosas, semejantes a fibras colágenas en las cuales no se pudo precisar su procedencia (figura 6).






Las pruebas inmunohistoquímicas aplicadas a los cortes de la infiltración sigmoidea y al tumor primitivo del canal anal fueron positivas para PVH-16 con el kit comercial y con el AcM obtenido en el INOR.
Es oportuno aclarar que de los 3 pacientes con adenocarcinomas PCR positivos, los 3 eran del sexo masculino y dos presentaban verrugas llamativas de gran tamaño, uno en la región inguinal; el paciente refirió que en esa misma región había tenido otra de mayor tamaño, que se le había desprendido sola algunos meses antes. El otro paciente presentaba una gran verruga en la nariz.
Discusión
De 9 casos estudiados por PCR, 4 fueron positivos para PVH, 3 correspondieron a adenocarcinomas y uno a una infiltración tumoral de sigmoide de un carcinoma epidermoide de canal anal. Los adenocarcinomas fueron localizados en diferentes niveles del colon: 1 en ángulo hepático, 1 en colon transverso, 1 en sigmoide. La presencia de PVH -16 en la infiltración sigmoidea confirmó el diagnóstico citológico e histológico de carcinoma epidermoide asociado a PVH dado fundamentalmente por la presencia de abundantes coilocitos con caracteres de malignidad y células disqueratósicas en los extendidos citológicos.
La citología fue positiva de malignidad en los 19 adenocarcinomas, pero no se encontraron caracteres morfológicos en las células que caracterizaran la infección por PVH al microscopio de luz, como ocurre con los coilocitos en los carcinomas epidermoides asociados a PVH, es decir que en este estudio no podemos hablar de sensibilidad de la citología para el diagnóstico de infección por PVH, ni mucho menos compararlo con la sensibilidad del PCR. La espe-cificidad del PCR es indiscutible y su sensibilidad depende mucho de la calidad en la toma de muestra, las muestras para PCR son muy pequeñas y hay que ser muy precisos para tomarlas del área adecuada; dentro del tumor pueden haber zonas necróticas que no son útiles para esta técnica, por lo que en ocasiones pueden resultar falsos negativos y si hay dudas debe repetirse el estudio, por supuesto la técnica es cara.
A pesar de la opinión de algunos autores en relación a la “infección abortiva de los PVH en el epitelio glandular”(28), en los tres adenocarcinomas PCR-PVH positivos fue posible observar las partículas virales al microscopio electrónico dentro del núcleo y en el citoplasma, incluso en el mucus del polo apical de algunos enterocitos tumorales, lo que corrobora las observaciones de PVH al ME en neoplasias de colon reportadas por Manalo y colaboradores(19). Si estas partículas virales no fueran PVH, cómo se podría explicar entonces la positividad del PCR específico para PVH en estos adenocarcinomas? ¿Es que acaso habría una coinfección con otro tipo de virus?
Los resultados obtenidos en este trabajo instan a una interrogación: -¿Cómo llegó el PVH a esos niveles del intestino?
Siempre se ha afirmado que la vía de transmisión de la infección por PVH es fundamentalmente por contacto sexual o íntimo de piel con piel(1-5,26-29). En las verrugas plantares se ha dicho que es posible adquirir la infección por el uso común de calzado o al caminar descalzos en la arena.
En los casos de infección por PVH de tipos cutáneos en esófago pudiera darse por la manipulación de alimentos por personas con verrugas en las manos, o individuos con hábitos de morderse las verrugas, fundamentalmente en niños que ingieren esas células infectadas, pero ya a nivel de colon habría que reflexionar sobre otras vías.
El Profesor Zur Hausen, un gran científico alemán, Virólogo, que ha dedicado su vida desde los años 1970 al estudio de estos virus en su asociación con las neoplasias y que a principios de 1980 aisló los PVH tipos 16 y 18 de tejido tumoral, ha enumerado las siguientes evidencias:
1. La presencia del DNA viral de PVH en las muestras biópsicas de los respectivos tumores.
2. La demostración de la expresión de los oncogenes virales E6 y E7 en el material tumoral.
3. La identificación de las propiedades transformadoras de estos genes.
4. El requerimiento de la expresión de E6 y E7 para el mantenimiento del fenotipo maligno de las líneas celulares del carcinoma cervical.
5. La interacción de las oncoproteinas virales con las proteínas de la célula huésped que regulan el crecimiento celular.
6. Los resultados de estudios epidemiológicos, los cuales señalan a estas infecciones por PVH como el mayor factor de riesgo para el desarrollo del cáncer cervical.
7. Además del cáncer de cuello uterino, una mayor proporción de cáncer anal, perianal, vulvar y penil parecen estar asociados a las mismas infecciones por PVH.
8. El 20% de los cánceres orofaríngeos contienen DNA de los mismos tipos de PVH.
9. Evidencias recientes puntualizan también un posible papel de otras infecciones por PVH en carcinomas de células escamosas de la piel.
Según el modelo de carcinogénesis cérvico-uterino(1,28); los PVH son capaces de infectar las células de la capa basal del epitelio, donde se replican y expresan en estrecha coordinación con el programa de diferenciación del mismo. El virus en la fase temprana del ciclo produce las oncoproteínas E6 y E7 las cuales interactúan con los reguladores celulares p53 y RB respectivamente inactivándolos. Debido a que estos dos genes participan de manera importante en el control del ciclo celular, estos eventos favorecen el crecimiento descontrolado de las células y la transición maligna en el cáncer cérvicouterino. Más tarde se producen las proteínas E1 y E2, esenciales para la replicación del genoma viral. También se sabe que los oncogenes E6 y E7 pueden ser regulados negativamente, dependiendo de la presencia de la proteína E2, que también es codificada por los PVH. Esta proteína se une a la región promotora (LCR) que regula la expresión de las proteínas E6 y E7 y ocasiona su represión. Generalmente, después de una infección por PVH, su DNA se integra al genoma celular y ocasiona la destrucción del gen E2, y como resultado da lugar a que se produzcan las proteínas E6 y E7, las proteínas tardías (L1 y L2) y al ensamble viral. Pero según Stoler(28) este modelo no se cumple cuando la infección por PVH ocurre en células predestinadas a la diferenciación de tipo glandular que dan lugar a los adenocarcinomas de cuello uterino, en los cuales no se observan los cambios graduales que el patólogo es capaz de detectar en las lesiones precancerosas previas al carcinoma epidermoide. Según este autor si este modelo se cumpliera, la infección por PVH en estas células sería abortiva; aquí no existe el tipo de diferenciación programada del epitelio escamoso, es un epitelio cilíndrico simple de tipo glandular, al igual que en colon, no se expresarían los genes L1 y L2; no se sintetizarían las proteínas de la cápside y por tanto no se ensamblarían las partículas virales, que han sido reportadas al ME por Manalo y colaboradores en neoplasias de colon(19) y en los adenocarcinomas de colon PCR positivos observados en este trabajo. Lo que nos permite afirmar que el modelo propuesto para la carcinogenesis en los carcinomas epidermoides de cuello uterino no se cumple en el proceso evolutivo de los adenocarcinomas de colon y la infección no es abortiva. Las partículas virales sí llegan a ensamblarse en los enterocitos, a pesar de no existir en este epitelio numerosos estratos de maduración epitelial como ocurre en el epitelio escamoso estratificado.
Actualmente se sabe que en la región LCR (gran región de control) existen 2 dominios: RE2, regulado por la presencia de la proteína viral E2 y donde se localiza el origen de replicación del ADN viral, el promotor temprano y CE (celular enhancer), un fuerte potenciador de la transcripción que depende exclusivamente de factores transcripcionales celulares, en este último existen numerosos sitios de asociación específica de diversos factores de transcripción, de origen celular tales como la proteína AP-1, que juega un papel importante en la regulación tejido- específica, lo que explica la mayor afinidad de algunos tipos de PVH por determinados epitelios(28,29). Así por ejemplo: el PVH -16 tiene mayor incidencia en los carcinomas epidermoides y el PVH-18 es más frecuente en los adenocarcinomas en el cérvix uterino(28).
Resulta interesante que en 2 de los 3 pacientes con adenocarcinoma de colon PCR-PVH positivos, estudiados en este trabajo, se encontraron verrugas llamativas de gran tamaño, una situada en la región inguinal, y otra de mayor tamaño, en la misma región, refirió el paciente se le había desprendido sola. El otro paciente presentaba una gran verruga en la nariz, estas observaciones no son significativas estadísticamente, pero sería bueno tenerlas en cuenta en investigaciones posteriores.
La infección por PVH ha sido diagnosticada por técnicas de PCR en tejido hepático de infantes recién nacidos con los mismos tipos que han sido detectados en las verrugas genitales de sus respectivas madres aún en los que se ha practicado cesárea; lo que evidencia la transmisión vertical de la infección por vía sanguínea(30). Al igual que puede viajar a través de la sangre una célula metastásica(31), una célula infectada por el virus, ya sea tumoral o no, también pudiera hacerlo. En una zona ulcerada pueden decamarse células bien diferenciadas con una carga de virus completamente ensamblados, listos para arribar a otra célula epitelial en cualquier otro sitio del cuerpo y desarrollar la infección en dependencia del estado inmunológico del individuo infectado. La respuesta inmunológica del individuo juega un papel fundamental en eliminar estas células o permitir que los viriones se dispersen a epitelios de otras regiones del cuerpo(1- 5,9,26,27).
Es posible que en el caso de la infección por PVH en regiones tan intrínsecas del colon el virus llegue al epitelio a través de la vía sanguínea. Tengamos presente que en 2 de los 3 adenocarcinomas PCR positivos para PVH, los pacientes portaban verrugas llamativas de gran tamaño en la región inguinal y en la nariz y esto no quiere decir que la infección sea precisamente por el mismo tipo de PVH que el paciente tuviera en las llamativas verrugas, pero sí pudiera indicarnos un estado inmunodepresivo del paciente frente a los PVH.
En el caso de la infiltración en sigmoide alto, nos impresionó la localización, pero lógicamente; la infiltración tumoral, cuyas células habían sido previamente infectadas (con el ADN viral insertado en el genoma de las células tumorales escamosas) provenían del canal anal, cuya infección pudo haber sido adquirida por contacto íntimo.
A la luz de los conocimientos actuales se demostró la existencia de infección por PVH en cánceres a lo largo de todo el colon; el estudio por PCR confirmó el diagnóstico morfológico de infección por PVH en los casos estudiados mediante microscopía de luz y ME. Sin embargo los extendidos citológicos de los adenocarcinomas PCR+ no mostraron alteraciones morfológicas al microscopio de luz, que caracterizaran la infección por PVH. Las técnicas de PCR e inmunohistoquímica aplicadas al epitelio tumoral de la infiltración sigmoidea reafirmaron el carácter oncogénico del PVH-16. También se demostró una vez más la importancia de los coilocitos en el diagnóstico citológico de la infección por PVH en los epitelios escamosos de cualquier localización corporal.
Los presupuestos para investigaciones están concevidos con determinadas prioridades, los recursos en los laboratorios de investigaciones (incluyendo los de Biología Molecular) se planifican para las investigaciones de mayor envergadura con protocolos oficialmente aprobados. La infección por PVH en las vías digestivas, y más en el intestino, ha sido muy controversial internacionalmente y no se le ha prestado la atención requerida. Éste ha sido un estudio preliminar y por carencia de recursos materiales en nuestro trabajo, sólo fue posible aplicar PCR a los primeros 9 casos y los PVH detectados por PCR en los adenocarcinomas no pudieron ser tipados por la misma razón. Con los resultados obtenidos en este trabajo “pobre en recursos y con excesivos deseos de hacer”, esperamos se nos tenga en cuenta y se nos apruebe un protocolo con mayores horizontes para esclarecer las interrogantes pendientes.
Agradecimientos
Al Dr. Angel Escobedo, Especialista de 2do Grado en Microbiología y Parasitología médicas, y Master en Epidemiología del Hospital Pediátrico Pedro Borrás, de Ciudad de la Habana, por brindarnos su apoyo y consideraciones para publicar este trabajo y a la Especialista en Bibliotecología Médica María Teresa Valle Broín del Instituto de Gastroenterología por su fraternal ayuda en la búsqueda y organización de las citas bibliográficas.
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Correspondencia:
Sara Mandado
Instituto de Gastroenterología - Calle 25 - N. 503 Entre H e I - Vedado -
CP 10400, Ciudad de La Habana, Cuba
e-mail: smandado@infomed.sld.cu
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