Dentro de las actividades de la Asociación Panamericana de Infectología se incluye el mantener guías actualizadas en relación al manejo de múltiples enfermedades infecciosas. En tal sentido es de interés recordar el rol que, dentro de equipos multidisciplinarios, cumple el infectólogo en el desarrollo y actualización de los planes de contingencia ante el alarma vigente de influenza aviar y pandémica. Varios especialistas de las Américas estamos trabajando en nuestros respectivos países y en interacción con organismos de salud internacionales en el mantenimiento de planes operativamente viables. El alerta surgido en 2003 en el sudeste asiático se mantiene, y se han efectuados avances en lo que hace especialmente a contención in situ de un brote de influenza aviar con potencial de transición a de ésta a humanos y ulterior evolución a una nueva pandemia de influenza humana.
Desde 2003 al 30 de abril de 2008 se registraron 382 casos de influenza aviar en humanos con confirmación de laboratorio, de los cuales 241 murieron. Los brotes de A (H5N1) se circunscriben a 14 países distribuídos básicamente en Asia y África, alcanzando más recientemente a Turquía e Iraq. Indonesia concentra el mayor número de casos (138), seguida por Vietnam (106).
La aparición del virus pandémico en un marco teórico podría obedecer a: 1) un nuevo virus resultante de recombinación genética entre virus animales y humanos, 2) transferencia directa de virus de animales a humanos sin recombinación, siendo A (H5N1) el ejemplo típico, o 3) a la presencia “en letargo” durante decenas de años de un mismo virus, tal como se propuso para A (H1N1) en relación a los casos de 1950 y 1997.
A (H5N1) continúa siendo el principal candidato como virus de origen a la próxima pandemia humana. La cepa altamente patógena en forma directa o indirecta mató ya millones de aves en los últimos cinco años. En 2005, Klaus Sthorr (Global Influenza Program Coordinator, WHO) señalaba que ante los numerosos casos que se daban ese año en Vietnam, el patrón de transmisión parecía estar cambiando hacia el modelo que recuerda la transmisión humano-humano, y se sospechaba la existencia de clusters de infecciones entre contactos familiares.
Hasta el momento, de todas formas, A (H5N1) no dio evidencias concretas de tener fácil transmisión entre humanos. El avance más firme en lo que hace a profilaxis se está dando en el área de vacunas en prevención para una eventual pandemia. Esto comenzó con la secuenciación del genoma de miles de virus de influenza humana y aviar, el estudio de las características moleculares de las cepas emergentes y concretando el diseño de vacunas anti H5N1 para uso en humanos. Ya en marzo de 2005 se lanzó una de estas vacunas, la cual confiere inmunidad cruzada contra algunas cepas “drifted”. La hipótesis para el uso de la misma radica básicamente en que una vacuna prepandémica administrada en un brote antes del inicio de la pandemia podría enlentecer la dispersión de la misma. Paralelamente, la Organización Mundial de la Salud prioriza la disponibilidad del antiviral oseltamivir para apoyar la contención de brotes cualquiera sea el lugar del mundo donde éstos aparezcan, considerando algunos países disponer también en parte de su stock del antiviral zanamivir con iguales objetivos.
El trabajo diario contra la emergencia y control de la pandemia es multidisciplinario, intersectorial y multinacional, y requiere de las naciones una completa transparencia ante la aparición y comunicación de brotes de influenza aviar, el involucramiento directo del sector avícola en actividades de vigilancia epidemiológica, y respuestas inmediatas del sector salud en acuerdo a las directivas del reglamento sanitario internacional.
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