ARTÍCULO ORIGINAL / ARTIGO ORIGINAL
Prevalencia de estreptococo grupo B (EGB)
en embarazadas dominicanas
Prevalence of group B Streptococcus infections in dominican
pregnant women
Josefina Fernández1;
Jacqueline Sánchez2;
Jesús M Feris1;
Erick Gómez3;
Yafell Serulle3;
Julio Demorizi1;
Luis Rivera4;
Eusebio Rivera-Almodóvar5; Héctor Mercedes5;
Eddy Pérez-Then6


1Pediatra Infectólogo, Departamento de Enfermedades Infecciosas, Clínica Infantil Dr. Robert Reid Cabral.
2Doctora Microbióloga, Departamento de Enfermedades Infecciosas, Clínica Infantil Dr. Robert Reid Cabral.
3Doctor en Medicina, Departamento de Enfermedades Infecciosas, Clínica Infantil Dr. Robert Reid Cabral
4Pediatra Neonatólogo, Hospital Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia.
5Médico Ginecólo Obstetra, Hospital Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia.
6Médico Epidemiólogo, Hospital Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia.


Conflicto de intereses: ninguno


Rev Panam Infectol 2006;8(1):26-32


Recibido el 3/11/2005.
Aceptado para publicación el 1/3/2006.
Resumen
Retrospecto EGB es una importante causa de sepsis en recién nacidos. Su prevalencia y transmisión vertical es desconocida en la República Dominicana. Métodos: En un período de dos meses, 207 embarazadas y sus hijos se incluyeron consecutivamente en el presente estudio. Después del informe de consentimiento, se realizó una entrevista estandarizada. Las muestras de las madres fueron tomadas de vagina y recto durante la labor de parto. A los recién nacidos, se les tomó de la región inguinal y conducto auditivo externo. Las muestras fueron colocadas en un medio selectivo (Caldo de Todd-Hewitt con gentamicina y ácido nalidíxico) y después de un período de incubación de 18-24 horas a 37°C, se subcultiva en agar sangre de carnero con gentamicina. Todos los estreptococos aislados fueron identificados por los métodos rutinarios y confirmados mediante pruebas serológicas. Las diferencias entre las proporciones y variables numéricas fueron determinadas usando el Chi-cuadrado y la t de Student. Resultados: A 90 (44%, 95% IC: 36.7, 50) de las embarazadas se les aisló el EGB de la vagina o el recto. De los recién nacidos, 71 (38%, 95% IC: 31.4, 45.4) resultaron colonizados con EGB antes de las 24 horas de nacimiento, y 27 (16%, 95% IC: 10.4, 51.4) tenían cultivo positivo a los 14-30 días de edad. Se observó que de las madres colonizadas (n = 90) y no colonizadas (n = 117), no hubo diferencias con relación a características demográficas, factores de riesgo y momento en que se tomó el cultivo. Los nacidos por la vía vaginal de madres colonizadas tenían seis veces más probabilidad de tener cultivo positivo para EEGB (OR = 6, 95% IC: 1.87, 19.85; P < 0.05). Conclusión: Una alta prevalencia de EGB fue observada en embarazadas. Medidas urgentes de prevención son necesarias para reducir la probabilidad de transmisión vertical del EGB y la infección en el recién nacido.
Palabras clave: Estreptococo grupo B, prevalencia, transmisión vertical.


Abstract
Background: Group B Streptococcus (GBS) is an important cause of sepsis in newborns worldwide. In Dominican Republic, there is no data regarding prevalence and vertical transmission of GBS in pregnant women. Methods: During a period of two months, a consecutive sample of 207 woman and child pairs were included in the study. After consent informed, a standardized interview was performed. During labor, cultures collections of the vagina and rectum (mothers), and groin and external ear (children) were done. Swabs were placed in selective media (Todd-Hewitt broth with gentamicin and nalidixic acid) and after overnight incubation at 37°C, streaked to sheep blood and gentamicin agar. All streptococcal isolates were identified by routine methods and confirmed by serologic grouping. Differences between proportions and numeric variables were determined using the chi-square and Student t test. Results: During the study period, 90 (44%, 95% CI: 63.7, 50) pregnant women yielded GBS from vagina or rectum. Seventy-one (38%, 95% CI: 31.4, 45.4) children before 24 hours of birth were colonized with GBS, and 27 (16%, 95% CI: 10.4, 51.4) had positive cultures at 14 to 30 days of age. When mothers were stratified into colonized (n = 90) and not colonized (n = 117), there were no differences in baseline demographics (age, civil status, education), clinical factors (smoke and parity) and time when cultures were performed. Children born from colonized mothers with vaginal deliveries had 6 times more probability to have positive results (OR = 6, 95% CI: 1.87, 19.85; P < 0.05). Conclusions: A high prevalence of GBS in pregnant women was observed. Preventive measures are urgently needed to reduce the probability of GBS vertical transmission and neonatal disease.
Key words: GBS, prevalence, vertical transmission.


Introducción
El Estreptococo grupo B es una importante causa de infección en los recién nacidos en países industrializados, pero muy pocas veces reportada en naciones no industrializadas(1). En los Estados Unidos de América – EUA –, la colonización materna oscila entre 10% a 34%(2,3), con una tasa de transmisión vertical de 30% a 75%(4). Se han reportado bajas tasas de colonización materna en países en vías de desarrollo como México (4%)(5) y Perú (8%)(6), y otras más altas (18%)(7) y (25.5%)(8) en Brasil y Trinidad, respectivamente.

La incidencia de EGB en países en vías de desarrollo no ha sido estudiada. Una explicación de las cifras bajas reportadas en algunos países sería la presencia de altos niveles de anticuerpos maternos contra el EGB. Asimismo, es también posible que estos serotipos sean menos virulentos(9).

En la República Dominicana, el EGB es considerado como el principal agente causal de meningitis neonatal en un hospital pediátrico de referencia nacional(10). Sin embargo, no existe información disponible de tasas de colonización materna. Es importante destacar, que la sepsis, reconocida como la más importante forma de presentación de la infección por EGB, nunca ha sido reportada en el país. El hecho de no cultivar rutinariamente a los recién nacidos infectados en las primeras 24 horas de nacidos podría ser la explicación.

Estudiamos embarazadas en labor de parto y sus recién nacidos, a fin de determinar la colonización por EGB, la tasa de transmisión vertical y factores de riesgo. También fueron seguidos los recién nacidos hasta un mes después.


Materiales y métodos
Participaron en el estudio 207 embarazadas en labor de parto, así como sus recién nacidos, admitidos en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, durante el período de dos meses y nueve días de estudio. Se incluyeron entre las 16 y 24 horas. Las madres hospitalizadas en la sala de pre-parto fueron seleccionadas al azar. Los criterios de inclusión fueron: madres en labor de parto que se ingresara al hospital durante el período del estudio y que aceptara firmar el consentimiento para participar en el mismo y que residieran en el Distrito Nacional. Asimismo, los criterios de exclusión fueron: uso de antibióticos siete días antes y que el recién nacido de la madre haya recibido antimicrobianos antes de la toma de muestra. Antes de cualquier procedimiento debían haber firmado el informe de consentimiento. A la madre se le tomaban muestras de la vagina y de la zona ano rectal durante la labor de parto, y al día siguiente se le tomaban muestras a su recién nacidos del conducto auditivo externo y de la piel inguinal. Antes de ser egresada, la madre fue orientada en el reconocimiento de signos de infección en el recién nacido. En caso de aparición de cualquier síntoma, debía comunicarse con los investigadores. No consideran los factores de riesgo que se consideran importantes para la portación de EGB y posterior desarrollo de sepsis precoz.

Los recién nacidos debían acudir a los 15 días después del nacimiento para una visita en el hospital, a fin de tomar una segunda muestra, la cual fue tomada de los mismos lugares anteriormente mencionados. En caso de no acudir, fueron visitados a sus hogares por los investigadores.

Las muestras se transportaron en medio selectivo con ácido nalidíxico y gentamicina (Lim broth®), y trasladadas inmediatamente al laboratorio de microbiología donde se incubaron por 18-24 horas. Posteriormente, subcultivadas en agar sangre. Las colonias con características compatibles con EGB (beta-hemolíticas y no beta-hemolíticas, grampositivas, catalasa negativa) fueron estudiadas e identificadas. La prueba de CAMP y la prueba de aglutinación al latex (Streptex, NR) se realizaron para la identificación presuntiva y específica. Los cultivos que no mostraron colonias similares a EGB, se reincubaron en el mismo medio por 24 horas más y se estudiaron 48 horas después.

Los datos se recolectaron en formularios y el análisis estadístico se realizó con EPI-INFO 6.04d y CIA. Se calcularon las proporciones simples y su Intervalo de Confianza al 95%. Se utilizó el Chi-cuadrado para la comparación de las variables categóricas y la t de Student para las variables continuas. Cuando las células resultaron menos de cinco se utilizó la prueba exacta de Fisher.

Resultados
Se analizaron 207 muestras de embarazadas, de las cuales, 185 (89.4%) dieron a luz niños que cumplían con los criterios de inclusión del estudio. De estos 185 recién nacidos, 170 (91.9%) se contactaron por segunda vez, tomándoseles una muestra entre los 14 y 30 días después del parto.

De las 207 madres inicialmente incluidas en el estudio, 90 (44%, IC 95%: 36.7, 50.2) estaban colonizadas por EGB. De los 185 niños analizados antes de las 24 horas, 71 (38%, IC 95%: 31.4, 45.9) fueron colonizados por EGB, y de los 170 que tuvieron una segunda muestra, 27 (16%, IC 95%: 10.4, 51.4) estuvieron colonizados por EGB entre los 14 y 30 días de vida (cuadro 1).



El promedio de edad de las mujeres fue 21 años; la mayoría (45%) había terminado los estudios primarios y vivían en unión libre (76%). El cuadro 1 muestra la distribución por edad, estado civil, educación, uso de tabaco y paridad en madres colonizadas y no colonizadas. No hubo diferencia estadísticamente significativa entre estos grupos, excepto en aquellas fumadoras colonizadas con EGB.

Entre los neonatos de madres colonizadas y no colonizadas no se observó diferencia estadísticamente significativa en el sexo (OR = 0.70, IC 95%: 0.38, 1.31; P > 0.05), peso (OR = 1.74, IC 95%: 0.32, 17.58; P > 0.05), Apgar (OR = 1.63, IC 95%: 0.27, 14.45; P > 0.05) o prematuridad (OR = 0.89, IC 95%: 0.18, 3.90; P = 1.00).

La edad de los neonatos al momento de la toma de muestra fue similar tanto en los niños colonizados como en los no colonizados. Ambos grupos en la muestra del primer día de vida (Dif. media = 0.10, IC 95%: -1.05, 1.3; P > 0.05) y en los niños en seguimiento (Dif. Me­dia) = -1.16, IC 95%: -2.57, 0.73; P > 0.05).

Para el análisis de la pareja madre e hijo, se incluyeron 183 mujeres, 82 (44%) colonizadas y 101 (55.2%) no colonizadas, así como, 185 niños (hubo dos pares de gemelos). De las 82 (44%) madres colonizadas, 56 (67%) neonatos resultaron también con EGB antes de las 24 horas, mientras que sólo 15 niños, de las 101 madres no colonizadas tuvieron cultivo positivo. Es decir, que fue 11.47 veces más probable encontrar un cultivo positivo cuando el niño nace de madre colonizada (OR = 11.47, IC 95%: 5.33, 25; P < 0.05) (cuadro 2).



La tasa de colonización de los neonatos en seguimiento fue casi tres veces más alta cuando el niño era de madre colonizada que cuando no lo era (OR = 2.85, IC 95%: 1.11, 7.42; P < 0.05) (cuadro 2).

Asimismo, la persistencia de colonización de EGB en neonatos fue cinco veces más alta en los niños de madres colonizadas que en los de madres no colonizadas (OR = 5.14, IC 95%: 1.52, 22.50; P < 0.05) (cuadro 2). En aquellos niños no colonizados en las primeras 24 horas, el estatus de colonización no tuvo variación en el seguimiento cuando eran de madres positivas (OR = 0.99, IC 95%: 0.19, 4.8; P > 0.05) (cuadro 2).

La tasa de colonización fue más alta en los neonatos nacidos por vía vaginal que los nacidos por cesárea (OR = 3.56, IC 95%: 1.56, 8.29; P < 0.05). En el cuadro 3, observamos que en aquellos niños nacidos de madres colonizadas fue seis veces más frecuente un cultivo positivo cuando nacieron por vía vaginal (OR = 6, IC 95%: 1.87, 19.85; P < 0.05). En las madres en las que no se aisló el EGB, la vía de nacimiento no significó diferencia en la colonización en el niño.



Durante el período de estudio 19 niños presentaron signos de enfermedad (cuadro 4). Las patologías más frecuentemente encontradas fueron síndrome de dificultad respiratoria y sepsis. De los niños afectados, 11 estuvieron bajo antibióticoterapia antes de tomar la muestra para hemocultivo.



Se realizó hemocultivo en 11 de los 19 niños enfermos, siete estaban bajo antibioterapia antes de la toma de muestra. En uno de los neonatos el EGB fue aislado de sangre, presentando en las primeras 24 horas apnea y cianosis. La radiografía de tórax fue normal y fue manejado con penicilina G (100,000 U/kg/d) y gentamicina (5 mg/kg/d), presentando una evolución satisfactoria.

Discusión
La enfermedad por EGB es la causa más importante de sepsis neonatal en los países industrializados, con una prevalencia de colonización en embarazadas de un 40%(11). Los países en desarrollo presentan una tasa de colonización más baja(12). En nuestro estudio, la tasa de colonización (44%) fue más alta, no sólo que las tasas vistas en otras naciones en desarrollo, sino además, superior a las del continente europeo(2).

En los EUA, se ha reportado que el 34% de las mujeres embarazadas están colonizadas por EGB; variando entre los diferentes grupos étnicos. Anthony et al encontraron que el estado de portador es menos común entre las mexicanas residentes en EUA(13), coincidiendo con otro estudio similar hecho en México, donde sólo el 4% de las mujeres estaban colonizadas por EGB(5). También se han reportado bajas tasas de colonización en países de América Latina como Brasil, Argentina y Perú, con 8%(6), 12.8%(7) y 18.2%(8), respectivamente.

El estado de portador de EGB en nuestro estudio es significativamente más alto que el reportado en los demás países americanos. El estudio multicéntrico realizado por el Grupo de Estudio de Infecciones Vaginales y Prematuridad, reportó que en New York el estado de portador de EGB era más alto entre las mujeres de origen Caribeño(15). Debemos destacar que un alto porcentaje de estas mujeres proviene de República Dominicana. Estas observaciones sugieren que un factor étnico podría estar involucrado.

No hay diferencia entre cultivo positivo y negativo de las mujeres con respecto a su estado civil y educa­ción. Estas características hacen posible la comparación de estos dos grupos. Factores de riesgo como paridad, uso del tabaco y edad materna han sido asociados con la colonización en las embarazadas. En el presente estudio, no hubo diferencia significativa en la paridad y la edad materna, entre las portadoras y las no portadoras de EGB. Algunos reportes han descrito que las mujeres multíparas tienden a ser más colonizadas que las primíparas(16). Otros han demostrado lo opuesto(17). Asimismo existe desacuerdo entre los reportes que buscan la interrelación de la edad materna y la colonización, algunos han encontrado una tasa de colonización más alta en las mayores de 20 años, mientras que otros en las menores de 20 años de edad(7,18).

Regan et al, reportaron que el uso tabaco estaba asociado significativamente a la disminución del riesgo de estado de portador(15). En contraste, un estudio encontró que todas las embarazadas fumadoras tuvieron cultivos positivos. Sin embargo, no se precisó la cantidad de cigarrillos o si las madres fumaban o lo dejaron durante el curso del embarazo actual. Esta última observación puede haber contribuido al escaso número de fumadoras reportado, dificultando establecer alguna correlación.

No encontrar diferencia en el sexo, peso al nacer, Apgar o prematuridad entre los neonatos de madres colonizadas y no colonizadas, difiere de reportes en otros estudios, donde la colonización por EGB ha sido fuertemente asociada a partos pretérmino(19) y a bajo peso al nacer(15). En el nuestro, la muestra de niños pretérmino fue muy pequeña, razón por la cual la asociación con EGB podría no ser determinada. Es probable que el uso de úteroinhibidores en las madres de nuestro estudio contribuyera a reducir los partos pretérmino.

De las 90 madres colonizadas, solo se pudieron comparar 82 con sus respectivos neonatos durante las primeras 24 horas. De estos últimos, solo 56 (67%) también estuvieron colonizados en el primer día de vida. La muestra se tomó en un promedio de 10 horas luego del nacimiento. Asumimos que la colonización en estos neonatos proviene de la madre, debido a que la colonización en los recién nacidos de nuestro estudio fue 11 veces más frecuente cuando el recién nacido provenía de una madre colonizada. Esto nos permite considerar que la transmisión vertical ocurrió en 67% de las madres colonizadas, similar a otros reportes(4).

En el grupo de madres no colonizadas, 15 de los niños fueron positivos para EGB en las primeras 24 horas de vida. En estos casos, el origen pudo ser nosocomial. Anthony et al(20) reportaron que EGB se puede presentar en el personal hospitalario encargado del cuidado de los niños.

En el hospital donde se realizó nuestro estudio, los niños inmediatamente después de nacidos son colocados en la misma sala, donde frecuentemente dos neonatos comparten la misma cuna, promoviendo la transmisión de la bacteria de un bebé a otro. Además, los niños pasaron la noche con sus madres quienes estuvieron en salas de 18 camas y pudimos apreciar que era usual compartir el cuidado de los recién nacidos entre ellas. Este acto pudo haber promovido la colonización de EGB entre los niños, cuyas madres no estaban colonizadas, pero que sí pudieron ser manipulados por madres colonizadas.

El cultivo correspondiente a la etapa de seguimiento de los neonatos, se realizó en un promedio de 17 días de nacidos. El EGB se ha reportado como la causa más importante de meningitis neonatal en el centro pediátrico más grande del país(11), aún así, en esos casos la fuente de EGB era desconocida. Nuestros resultados demuestran que la tasa de colonización en los niños después de dos semanas de vida fue tres veces más alta cuando los niños provenían de madres colonizadas, sugiriendo que la colonización por EGB en el período neonatal está influenciada por la colonización de la madre en labor de parto, y de ésta manera la colonización materna es un factor determinante en la ocurrencia de meningitis en los neonatos.

La persistencia de EGB fue de más de dos semanas en 18 (28%) de los niños que tuvieron cultivo positivo el primer día de vida. Esta persistencia es menor que la reportada por Band et al(22) quien encontró que el 40% de los niños con cultivo positivo al nacimiento permanecieron colonizados luego de dos semanas. Regan et al(4) observó que el 75% de los niños que albergaron EGB al nacimiento tuvieron cultivos positivos a los 18 meses de edad. Los sitios de cultivos en nuestro estudio pudieron habernos prevenido de mostrar una persistencia de colonización más alta en los neonatos. Los estudios mencionaron el uso de la región umbilical como sitio de cultivo, mientras nosotros no. Probablemente el EGB pudo permanecer por un período de tiempo más largo en la región umbilical.

La persistencia de colonización fue cinco veces más frecuente en aquellos niños provenientes de madres positivas. En otras palabras, la colonización permaneció más tiempo cuando el EGB fue adquirido vía transmisión vertical que cuando provenía del hospital. Esto fue documentado también por Easmon et al, quien encontró que de 10 bebés positivos para EGB al nacimiento y nacidos de madres colonizadas, seis fueron aún positivos a las seis semanas de vida, considerando que ninguno de los ocho bebés positivos al nacimiento y nacidos de madres no colonizadas tuvo cultivo positivo a las seis semanas de edad(23). Esto puede ayudarnos a entender mejor la patogénesis de EGB de inicio tardío.

Hubo nueve (33%) niños positivos en la etapa de seguimiento que no estaban colonizados antes de darles de alta del hospital. Este hallazgo es más alto que aquellos de Trager et al, quienes reportaron 5-10% de los niños colonizados que adquirieron el microorganismo fuera del hospital(24). Analizando los nueve niños en nuestro estudio, observamos que cinco de ellos provenían de madres colonizados. La leche materna se ha descrito como una posible fuente de EGB en neonatos(25), que pudo haber sido el caso en algunos de éstos niños. Sin embargo, no hubo diferencia significativa en la tasa de colonización entre los bebés nacidos de madres positivas y madres negativas. Por consiguiente, creemos que las madres portadoras no influyeron en la colonización en esos niños, pero sí otras fuentes de EGB estuvieron presentes.

La transmisión de niño a niño de EGB en los hogares ha sido descrita previamente en casos donde los niños comparten la cuna(26). Esto puede explicar algunos de nuestros casos. Sin embargo, no podríamos determinar una fuente específica de EGB en aquellos pacientes que adquirieron la bacteria fuera del hospital.

La cesárea resultó un factor protector para la colonización y la transmisión vertical fue seis veces más frecuente en los partos vaginales. Esto consistente con la premisa de que la colonización de EGB en los niños ocurre durante el paso a través del canal vaginal(19).

Un niño desarrolló la infección de inicio temprano. En las primeras 24 horas de nacido este niño mostró signos de dificultad respiratoria, como está descrito en la literatura(12). La madre presentó algunos factores de riesgo para la enfermedad: estaba colonizada por EGB durante la labor de parto, era primípara y tenía 17 años de edad(19). La presentación inicial de apnea y cianosis es similar a la descrita en otros reportes. Ablow et al, encontraron que siete de los ocho niños con enfermedad por EGB tuvieron apnea en el primer día de vida(26).

El inicio temprano de la enfermedad por EGB, tradicionalmente no ha sido considerado importante en los países en desarrollo. En Nigeria, por ejemplo, la tasa de ataque de esta enfermedad es de 0.4/1000 nacidos vivos(27), similar a la tasa de ataque de otros países en desarrollo(5,12,29). Es posible que la baja tasa de colonización en las madres de estos países explique la baja incidencia de la enfermedad por EGB. No obstante, en países como Gambia, donde 22% de las mujeres tienen EGB en el tracto genital, la enfermedad por EGB es rara(13). Esto puede deberse a la presencia de serotipos no tan virulentos o a niveles más altos de anticuerpos presentes en las madres y transmitidos a los neonatos, protegiéndolos de desarrollar la enfermedad.

En el presente estudio, distinto a otros países en desarrollo, 1% de los niños de madres colonizadas tuvieron enfermedad por EGB, lo cual es similar a lo descrito en EUA(2). Sin embargo, este estudio no fue diseñado para determinar la tasa de ataque de la enfermedad, razón por la cual no es posible comparar la importancia de esta enfermedad en nuestro país con el resto del mundo.

Otro estudio realizado en Brasil(28), de metodología distinta al nuestro, reporta baja incidencia de casos de enfermedad invasora por EGB (0.39/1,000 nacidos vivos), debido a la baja prevalencia de colonización materna (13%). Esta incidencia no se corresponde a la alta mortalidad 60% (26/43) presentada durante el período de estudio y tiene tendencia a aumentar contrario a lo que ocurre con otros países.

Resulta difícil distinguir en nuestros pacientes entre la enfermedad por EGB de otras entidades como el síndrome de dificultad respiratoria, sepsis y asfixia severa, porque en estos casos no se realizaron los hemocultivos sistemáticamente. Se practicó regularmente la administración de antibióticos a los neonatos sin un hemocultivo previo. Horn et al reportaron que en una serie de seis pacientes con enfermedad por EGB, en todos ellos estuvo presente la dificultad respiratoria. Por esta razón, en los casos arriba descritos, la enfermedad por EGB pudo haber sido pasada por alto.

En resumen, encontramos una alta tasa de colonización por EGB (44%) en mujeres en labor de parto, con una transmisión vertical de 67%, la cual disminuyó con la realización de cesárea. La colonización estuvo asociada al uso del tabaco. Los neonatos positivos luego de dos semanas de vida fueron nacidos de madres colonizadas y la persistencia de la colonización fue más común cuando el EGB era adquirido de la madre que cuando la transmisión fue nosocomial. De las madres colonizadas, 1% tuvo niños con inicio temprano de enfermedad por EGB.

Tomando en cuenta la alta prevalencia del EGB en el presente estudio, es de importancia establecer oficialmente las normas de prevención mediante el estudio vaginal y anorrectal a las 35-37 semanas de gestación y la administración de la profilaxis intraparto sugerida por el CDC(2). Además, efectuar la misma profilaxis a aquellas embarazadas que llegan al parto sin controles anteriores y tengan factores de riesgo para el desarrollo en el neonato de sepsis precoz. Esto así, por que en estudios realizados para determinar secuelas neurológicas de niños nacidos de madres no sometidas a profilaxis para EGB se determinó muertes, secuelas neurológicas que pudieron ser prevenibles a través de las normas de prevención y la profilaxis antes mencionada(29).


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Correspondencia:
Dr. Jesús M. Feris
Av. Abraham Lincoln # 2, Centro de los Heroes,
Santo Domingo, DN, República Dominicana.
e-mail: Infectología@verizon.com.do